Día Europeo de las personas con discapacidad 2018

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Vista general de la sala de las conferencias
Vista general de la sala de las conferencias

El día europeo de las personas con discapacidad, me di una vuelta por Bruselas para ver lo que se cuece por ahí. Tengo que decir que el potaje que se cocina en las europas no es muy diferente, por desgracia, al que arde en los fogones de las españas. Son jornadas en las que no se tiene que celebrar nada.

En el sarao belga todos los mandamases se colgaron las medallas que había hasta que se agotaron (las medallas, no los mandamases).Parecería que las personas discriminadas por nuestro funcionamiento y aspecto estamos en la cima de una montaña inexistente. Allí se dijo que se había recorrido parte del camino pero que quedaba mucho por recorrer. En mi opinión esto no es del todo correcto. Pienso más bien que todavía nos encontramos a punto de dar el primer paso para penetrar ese camino, por lo tanto queda todo el sendero por recorrer.

El grueso del acto tenía lugar el día 3 de diciembre y la mañana del día 4. Sin embargo, lo mejor (siempre bajo mi punto de vista) fueron los baños de realidad que nos brindaron eventos paralelos los días 3 y 4 por la tarde. La primera charla venía auspiciada por UNICEF, y en ella intervinieron niños y sus representantes adultos discriminados por su funcionamiento en la zona de los antiguos Balcanes y Turquía. En ella se dejó patente el estigma y la marginación que padecen los niños de estos territorios, especialmente en el crucial aspecto de la educación.

Suele ocurrir que algunas personas se centren en las cantidades de dinero que se invierten en mejorar situaciones. Después viene un individuo con su historia personal y vemos que el dinero no siempre sirve de mucho para mejorar la convivencia y el respeto si no va acompañado de medidas conducentes a conseguir cambiar mentalidades. Estos prejuicios y estereotipos parecen grabados a fuego en las sociedades actuales.

El día 4 de diciembre por la tarde, cuando ya había concluido el acto principal de darse palmadas en la espalda, la agencia europea de derechos fundamentales (FRA) había organizado una mesa sobre las barreras existentes y los modos de superarlas para conseguir la desinstitucionalización (DI). Hay que entender en primer lugar que la DI no consiste (aunque incluye)en el cierre de los centros residenciales que nos asolan. Más bien, se trata de sustituir estos lugares por servicios comunitarios (con predominio de la asistencia personal) centrados en las necesidades de la persona. Entre estos servicios cabe destacar la vivienda con apoyos, el transporte accesible, las ayudas técnicas, el apoyo entre iguales o los apoyos a la comunicación (aparte de la ya mencionada asistencia personal).

Como siempre se ha dicho, se trata simplemente de una redistribución de la riqueza, que debe ir de obsoletos centros que privan de libertad a los individuos discriminados por nuestro funcionamiento a lugares,  bienes y servicios que propicien nuestra libertad e igualdad de oportunidades en lo referente al uso y disfrute de las instalaciones generales como museos, restaurantes, cines o centros recreativos y de empleo.

Los países en los que esta entidad se ha centrado para elaborar su estudio son Finlandia, Italia, Bulgaria, Eslovaquia e Irlanda. Como se puede ver, este asunto de la libertad para las personas con un funcionamiento peculiar está presente en diferentes naciones de la Unión Europea.Ya sean países llamados “ricos” o “pobres” la situación persiste en ellos, la desigualdad continúa y el cambio a un modelo de derechos humanos todavía está por llegar.      

Opinión personal de César Giménez Sánchez